Indignados

 Gustavo Bueno propone una vía de interpretación sobre el movimiento del 15M que puede resultar muy fecunda.

El movimiento ha aparecido en una situación de grave crisis económica, pero no muestra gran preocupación por una de sus secuelas más importantes, los cinco millones de parados. También se ha asociado en no pocos medios con los movimientos de protesta del Norte de África y Oriente Medio, pero éstos son más bien movimientos de yihad o rebelión armada en tanto que el 15M se declara pacifista.

Sorprende sin embargo la atención que le prestan las televisiones, periódicos y emisoras de radio, pues el número de indignados no rebasa el de asistentes a un partido de fútbol entre en Barcelona y el Madrid o a una corrida de toros y es, desde luego, insignificante si se compara con el de los peregrinos de la JMJ que se reunieron alrededor del Papa. ¿Por qué les dan tanta importancia los medios de comunicación de masas?

No es aceptable que sea por las reclamaciones que enarbolan, porque son reclamaciones muy trilladas, ni por la profundidad del pensamiento político de que hacen gala, pues todo él cabe en un mensaje de Twitter o un sms. Son analfabetos en política y economía, lo que no ha impedido que les haga una visita todo un premio Nobel de economía, Joseph Stiglitz, que se siente muy ufano de haberlo hecho. ¿De qué hablaría con ellos?

De nada, por supuesto, porque no son un movimiento que tenga que ver con la política ni con la economía. Tienen que ver más bien con la religión. Quiero decir, con la política vivida como religión, que es una de las características del presente. No es nuevo. Los movimientos anarquizantes y milenaristas de la Edad Media -albigenses, cátaros, etc.- alardeaban justamente de desconocer las intrincadas razones de la teología. En su lugar manifestaban la religión de la gente sencilla, la más auténtica, según creían. Eran movimientos surgidos del seno de la religión establecida, pero contribuyeron a su destrucción al desembocar en la reforma de Lutero, Calvino, Hus, etc.

El movimiento 15M se agrupa en torno al lema “Democracia real ya”, que es un lema sin contenido. Democracia es lo que hay ahora mismo en el sistema político español y es la única real y existente. La otra, la que ellos reclaman, es ideal, utópica y, por tanto, inexistente. ¿En qué consistiría, además? ¿En asambleas de facultad convocadas en los pueblos y ciudades españolas?

Falta mucho todavía para saber en qué consiste este movimiento. Eso solo puede comprenderse cuando la semilla se ha convertido en planta. Pero no sería extraño que, lo mismo que las sectas milenaristas, compuestas de ignorantes teológicos, contribuyeron a la ruina de la institución social de la Iglesia, esta secta religiosa de ignorantes políticos contribuyera al deterioro de las democracias parlamentarias. Todo está por ver, pero conviene observar para entender. 

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