Izquierdas

Para ser de izquierdas es imprescindible ser víctima de algo. Se carga uno de razón cuando logra convencerse de que es una víctima, lo que no es en verdad una tarea ardua. Es algo que va con los tiempos. Luego hay que convencer a los demás, porque eso del reconocimiento es vital. Pero eso tampoco es tarea ardua, porque es seguro que ellos tienen la misma actitud que uno. Así se va formando el rebaño de los damnificados. Así van logrando unos y otros el reconocimiento mutuo. Eso importa mucho.

No se debe olvidar algo importante: el verdugo no debe ser nunca alguien concreto. Si eres una víctima de verdad, una víctima auténtica, de un ladrón o un maleante, de un tipo con nombre y apellidos, tienes pocas posibilidades de que se reconozca tu izquierdismo. El verdugo tiene que ser alguien o algo que pueda elevarse a abstracción y generalización. Algo como el capitalismo, la globalización, el cambio climático, el machismo, la religión, Por eso vale que sea el marido, el cura, un policía, un director de una sucursal bancaria, pues entonces es posible atribuir tu tribulación a esas cosas abstractas, al mundo de las finanzas, a la opresión de género y tantas otras. Una víctima de esta clase puede inventar muchos verdugos. Eso es también algo definitorio.

En esa marcha hacia la abstracción puede incluso llegar a volatilizarse el verdugo. Entonces el éxito está asegurado. Si te puedes presentar como alguien que ha sufrido el zarpazo de los mercados porque no has pagado el alquiler y el juez te ha desahuciado, si puedes hacer creer que el españolismo te persigue, etc., entonces sí que eres de izquierdas. Si no puedes hacer nada de esto, eontonces no intentes nada, porque eres un facha.

Otro requisito imprescindible es ser partidario de la eugenesia, pero hay que cuidarse mucho de pronunciar la palabra. Más aún hay que cuidarse de hablar de selección racial, pues el nazismo fue el primero en ponerla en práctica de manea sistemática y el nazismo está hoy satanizado, pese a ser uno de los movimientos progresistas más fuertes que ha habido. Ellos decían sin embargo que eran de izquierdas y socialistas…

Como te decía, la eugenesia es otra condición del progresista y el izquierdista. Es que en eso también hay mucho victimismo. No, no hay que dar la clase de razones que se dieron en Alemania en los años previos a la II Guerra Mundial. En realidad, no hay que dar razones. Hay que esgrimir sentimientos, sentimientos humanitarios, que es lo que necesita el victimismo. Por eso es irracional.

Hay que decir que si el niño va a nacer deforme es mejor librarlo de una vida desgraciada. Que, si no es abortado, la madre, que no está psicológicamente preparada -estas madres no están nunca psicológicamente preparadas-, será desgraciada. Y lo mismo con la eutanasia, y con la contracepción artificial…

Y, por supuesto, de todos esos trámites debe encargarse el Estado, porque es un derecho que tienen los individuos. Burocracia de la muerte han llamado a esto.

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