Betanzos. Suma y narración de los Incas

Betanzos, Juan de
Suma y narración de los Incas,
Que los indios llamaron Capaccuna, que fueron señores de la ciudad del Cuzco y de todo lo á ella subjeto

Nadie como Betánzos, al referir las obras, hechos, acciones y pasiones de los indios peruanos, retrata con más verdad el carácter de esta gente, su flema, su calma, y los súbitos arranques de crueldad, alegría, tristeza ó miedo que con ella contrastan; las cosas, en su historia, suceden á lo indio, no como en Cieza y Garcilaso y otros las leemos, á la española, ó quizá á la romana y á la griega. Cuando habla un personaje habla y se produce como en su tierra, discurriendo prolijamente, remachando los conceptos, repitiendo, sin necesidad, unas mismas frases, escaseando los sinónimos. Bien se le puede creer á Betánzos lo que dice en la dedicatoria á don Antonio de Mendoza: que para hacer su historia verdadera tuvo que traducir como ello pasaba y guardar la manera y órden de hablar de los naturales. Pues un trabajo de estas condiciones no debe continuar inédito. En cuanto á lo que atañe á la personalidad de su autor, siquiera no fuese más que porque se sepa que compuso ántes que la Suma y narracion de los Incas una doctrina cristiana y dos vocabularios quíchuas, los primeros, quizás, que se han escrito, era buen pretexto la publicacion de aquélla, supliendo así las omisiones de Pinelo, Nicolás Antonio, del mismo fray Gregorio, que es lo más extraño, y del erudito bibliógrafo gallego don Manuel Murguía, el cual da como sentado que Betánzos es paisano suyo, fundándose, sin duda, en el apellido, que no siempre es fundamento bastante en ese género de deducciones. Lo cierto y averiguado acerca de la persona de este escritor oscurecido, es que pasó á la conquista del Perú con Francisco Pizarro, y que habiéndose consagrado, sin descuidar otros intereses, al estudio del idioma quíchua, fué nombrado lengua ó intérprete oficial del gobernador y despues de la Audiencia y de los vireyes sucesivos. Avecindóse en el Cuzco, aunque no de los primeros, y tenia sus casas al barrio de Carmenca, no lejos de las que fueron de Diego de Silva, hijo del famoso novelista Feliciano de Silva. Muerto el marqués don Francisco Pizarro, casó con una de sus mancebas, llamada Añas, segun creo, en su gentilidad, y al bautizarse doña Angelina, ñusta ó princesa real, hermana de Atahuallpa y madre de don Francisco Pizarro, tercero hijo del marqués y único que murió sin legitimar. Este casamiento y su reputacion de gran lenguaraz le valieron ser nombrado el año de 1558 por el marqués de Cañete, intérprete y negociador con fray Bautista García en la conversion y reduccion de Inca Xairi Tupac Yupanqui, retirado en los Andes, las cuales se llevaron á cabo felicísimamente. Tambien hubo de intervenir despues, en tiempo del gobernador Lope García de Castro, en las primeras negociaciones que se entablaron con el otro inca rebelde Titu Cusi Yupanqui. Ignoro cuando Betánzos falleció; sólo sé que su muerte, y ántes la del virey Mendoza, que le mandó escribir la Suma y narracion de los Incas, terminada en el año de 1551, impidieron que este libro se publicase.

Libro impreso: US UK DE FR ES IT JP


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