Cánovas del Castillo. Historia de la decadencia de España

Antonio Cánovas del Castillo
Historia de la decadencia de España

«…Nuestra decadencia no sólo no está narrada hasta ahora sino que está ignorada, obscurecida, envuelta en falsedades y calumnias de extranjeros y nacionales; de aquéllos, como autores; de éstos, como imitadores ó copistas…. Hemos procurado beber siempre en fuentes originales y españolas; para ello no hemos perdonado medio en el poco espacio de que hemos podido disponer. Los juicios, buenos ó malos, son nuestros siempre; los hechos los hemos tomado donde hemos podido hallarlos. No nos hemos fiado casi nunca de las versiones extranjeras, porque, ante todo, hemos querido hacer un libro español y para España, que era lo que hacía falta.»—Como se ve, la suprema aspiración del joven Cánovas del Castillo, al escribir laHistoria de la decadencia, se concretaba: «primero, á llenar un vacío que, desde el siglo XVII, como antes se ha apuntado, existía en España; segundo, á rectificar los errores en que habían incurrido los que antes, nacionales ó extranjeros, se habían propuesto la misma empresa, no recibiendo para ello más inspiración que la de las fuentes originales y españolas; tercero, á hacer un libro enteramente español y para España.»…

Como Cánovas del Castillo fué siempre, desde su primera juventud, un hombre de buena fe, ni en esto, ni en otros extremos que más adelante él mismo condenó en sí mismo, siendo obra suya, no puede culpársele más que de haber extremado en la Historia de la decadencia, tal vez la nota adversa bajo la presión que en su espíritu juvenil ejercían las ideas con que se aprontaba á colaborar ciegamente en una próxima revolución. Pero considerando atentamente los medios de que disponía para formar y escribir en su Historia los juicios que emitió, no puede menos de tenerse en cuenta… cuál era en general, el estado de los estudios históricos en España, cuando él la escribió. Las investigaciones reivindicatorias de los Archivos empezaban á practicarse. Y todos los libros de que podíamos disponer, ó constituían el inmenso bagaje con que la literatura francesa, hostil á la Casa de Austria, había sustituído hacía dos siglos nuestra literatura histórica, ó eran libros españoles solamente en el nombre, porque, ó estaban servilmente traducidos del francés ó en libros franceses habían tomado su inspiración, su espíritu y sus doctrinas, ó eran libros totalmente extranjeros. No había otras fuentes á que acudir, y aunque Cánovas se propuso hacer un libro español y para España, este deseo no podía realizarse más que en las nobles ambiciones de una aspiración, entonces sin realizar…

Si la publicación de la Historia de la decadencia, con todos sus defectos, tuvo el alto mérito de abrir horizonte nuevo de investigaciones y de ideas nacionales á la generación contemporánea de su autor que se consagró á los estudios históricos, las últimas obras de Cánovas y sus últimos conceptos vertidos en ella, pronto lograron fructuosos proselitismos. ¡Cuánto se ha disparatado sobre las causas de nuestra decadencia en el siglo XVII! Pero el magisterio histórico de Cánovas ha hecho á los nuevos críticos dirigir la mirada hacia otras causas más fundamentales que las interiores en que la influencia de fuera ha hecho por más de dos siglos envenenar nuestro espíritu naturalmente pesimista y envidioso cuando tratamos de nosotros mismos…

Á pesar de los defectos que el mismo Cánovas del Castillo, hombre ya de Estado y con una instrucción histórica y política que en España no ha tenido quien le iguale, y acaso fuera de España, más que Thiers en Francia, denunció en sus libros de la edad provecta, todavía la Historia de la decadencia sigue siendo libro único en el tema que desenvuelve en la literatura histórica de nuestra patria. (Del prólogo de D. Juan Pérez de Guzmán y Gallo)

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