Del sentimiento trágico de la vida

namuno, Miguel de
Del sentimiento trágico de la vida

Sostiene Unamuno en Del sentimiento trágico de la vida: La filosofía es un producto humano de cada filósofo, y cada filósofo es un hombre de carne y hueso que se dirige a otros hombres de carne y hueso como él. Y haga lo que quiera, filosofa, no con la razón solo, sino con la voluntad, con el sentimiento, con la carne y con los huesos, con el alma toda y con todo el cuerpo. Filosofa el hombre.[…] La filosofía responde a la necesidad de formarnos una concepción unitaria y total del mundo y de la vida, y como consecuencia de esta concepción, un sentimiento que engendre una actitud íntima y hasta una acción. Pero resulta que ese sentimiento, en vez de ser consecuencia de aquella concepción, es causa de ella. Nuestra filosofía, esto es, nuestro modo de comprender o no comprender el mundo y la vida, brota de nuestro sentimiento respecto a la vida misma. Y ésta, como todo lo afectivo, tiene raíces subconscientes, inconscientes tal vez.Frente a Hegel, con su afirmación de que todo lo racional es real y todo lo real es racional, Unamuno cree que lo verdaderamente real es irracional, que la razón construye sobre irracionalidades y confiesa que, desde niño, nada le parecía tan horrible como la nada misma. Según su rango de valores, los horrores más terribles, incluso los del infierno, son preferibles a la no existencia. Aquí está anclada la filosofía de Unamuno, en el anhelo inextinguible de existir. Para él de nada sirven todas las maravillas industriales si al final la vitalidad del hombre cae agotada ante su producto. Desde su punto de vista, el mundo se hace para la conciencia y para cada conciencia, para el hombre concreto y real. (Hirschberger)

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