Gabriel Miró. Las cerezas del cementerio

Gabriel Miró Ferrer (1879 – 1930) cultiva la prosa impresionista. No hace uso de los sonidos para lo que quiere sugerir, como sus iguales de Francia, sino de las estampas pictóricas. Se solaza en los paisajes, abunda en epítetos, utiliza palabras llenas de color local. Su realismo se evapora en un idealismo de campos, veredas, montes, sol y luna. Pertenece a una escuela, si es que él mismo no es su propia escuela, que gusta de adornar sus argumentos con ribetes de misterio, sin importar lo que pierda de descripción de lo real. Su prosa es delicada, a veces rebuscada, y siempre exquisita, demasiado exquisita. No pronuncia frases. Las cincela. Las inunda de musicalidad. Lo suyo es lírica en prosa que busca dirigirse al alma del lector desde el alma propia.


Miró, G.
Las cerezas del cementerio

Los elementos constantes en Las cerezas del cementerio (1910) son (1) la mitología pagana y cristiana como ejes estructurales de la acción y (2) el deseo insatisfecho, como el valor más elevado a la vez que humano en la experiencia de los personajes de sensibilidad .mas quintaesenciada. El empleo hecho de la alusión y cita literaria aclara el sentido de estas observaciones al mismo tiempo que sirve como indicio de la intenci6n de Miró de deshacer la tradición literaria optimista a fin de reconstituirla con una tonalidad mas bien trágica y pesimista. Por la abundancia de alusiones y citas esta novela, más que ninguna, nos brinda la oportunidad de aproximarnos al joven Miró en contacto con sus «fuentes». Mediante este «dialogo» se revela el alcance universal de Las cerezas. (]ames H. Hoddie)

Libro impreso: US UK DE FR ES IT JP


 

Share