Guillén de Castro. El conde Alarcos

Guillén de Castro y Bellvís
El conde Alarcos

Fué Guillen de Castro íntimo amigo de Lope de Vega, y su más fervoroso admirador y discípulo en el arte dramático. Nos quedan de él unas 50 piezas teatrales, algunas cómicas, como Los mal casados de Valencia y El Narciso en su opinión, que inspiró a Moreto El lindo Don Diego; llevó al teatro dos episodios del Quijote: El curioso impertinente y el pasaje de Fernando y Dorotea; pero su gloria está en sus dramas basados en los romances populares: El conde de Atareos, El conde Dirlos, y, sobre todo, en los dos dedicados al Cid: Las mocedades y Las hazañas del Cid. Claro que el Cid de Guillén de Castro no es el de los Cantares de gesta, sino el Cid que concebía la imaginación más culta y refinadamente caballeresca del pueblo a principios del siglo XVII. (Salcedo)

La tragedia del Conde Alarcos es el tema de un antiguo romance caballeresco. La infanta Solisa, a quien el Conde había dado palabra de matrimonio, lo reclamó por marido cuando él ya se había casado y tenía hijos. La Infanta pide al Rey su padre que ordene a Alarcos matar a su mujer para después cumplirle la palabra dada. El Rey manda al Conde “que matéis a la condesa, que cumple a la honra mía”, y Alarcos se decide a ejecutar esta orden para salvar el honor del Rey. La patética escena en que el Conde comunica a su esposa la terrible nueva; en que ella se despide del hijo menor, aún de pecho, y en que perdona al Conde, emplazando al Rey y a la Infanta para que vayan a juicio de Dios antes de treinta días, es de una belleza incomparable. (De la Serna)

Libro impreso: US UK DE FR ES IT JP

Share