Motolonía. Historia de los indios de la Nueva España

De Fray Toribio de Benavente o Motolinía
Historia de los indios de la Nueva España

Fray Toribio de Benavente, llamado Motolinía por los caciques de Méjico en su lengua náhuatl, que significa “pobre”, nació en Benavente, de la provincia de Zamora, el año 1490 y murió en Ciudad de Méjico el 1569. No obstante, en ciertas ocasiones firmó algunos documentos con el apelativo “Paredes”, seguramente para referirse con él a la aldea del mismo nombre que se halla cerca de Benavente y donde muy probablemente vio la luz del sol por primera vez. Ingresó en la orden de los franciscanos hacia 1510. Formó parte de la expedición de franciscanos que partió hacia Méjico en 1524. Esto no obsta para que, de manera excepcional y por razones desconocidas, él mismo firme posteriormente algunos documentos con el topónimo Paredes, en alusión a la aldea de este nombre próxima a Benavente y que tal vez fuera en realidad su lugar de nacimiento, ocurrido hacia 1490. Sin que conste dónde ni cuándo ingresó en la orden franciscana (lo más probable es que lo hiciera en el convento de Benavente hacia 1510), en 1518 aparece incardinado en la provincia de San Gabriel de Extremadura, lo que le facilitó formar parte de la célebre expedición de franciscanos que desde ella se dirigieron a México en 1524, expedición llamada de “Los doce Apóstoles de Méjico”. Permaneció en Guatemala entre los años 1527 y 1529, donde ejerció una gran acción evangelizadora. Amparó a los indios contra los abusos de Nuño de Guzmán y por una serie de equívocos fue acusado de procurar la independencia de Nueva España como un estado indígena gobernado por misioneros bajo la soberanía del monarca español. El año 1530 pasó a Tlaxcala, contribuyendo a la fundación de Puebla de los Ángeles. Luego pasó a Tehuantepec, a Yucatán, de nuevo a Guatemala, etc. La cuestión de las Nuevas Leyes enfrentó a Motolinía con los dominicos y Las Casas, porque no compartía el idealismo de éstos y se atenía a su experiencia. De hecho, el ayuntamiento y los colonos de Guatemala le pidieron que los defendieran de Las Casas. En una célebre carta al emperador atacó a Las Casas, defendiendo la conquista, los colonos y la evangelización de América, de paso que censuró los excesivos ataques a los españoles. Su amor a los indios fue más hondo, práctico y real que los que tanto denostaron su explotación por parte de los conquistadores. Conoció bien sus costumbres, su idioma y su pasado. La Orden le encomendó que relatara por escrito las antigüedades mejicanas, cosa que hizo en “Historia de los indios de la Nueva España”, obra que permaneció inédita hasta que fue publicada por primera vez por Lord Kingsborough el año 1848, aunque la publicación fue incompleta. Hubo que esperar hasta que García Icazbalceta la publicó entera para la “Colección de documentos para la Historia de México, el año 1858. Dado que Motolinía describe la historia de las costumbres, modos de vida, ritos, cultura, religión y conversión de los indios, esta obra se ha convertido en una de las fuentes primordiales para la etnografía mejicana en tiempos del descubrimiento de América.

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