Platón. El político o de la soberanía

Platón
El politico o de la soberanía

El verdadero político es el que está a la cabeza de un gobierno perfecto, del gobierno de la ciencia. No hay que confundirle con el orador, ni con el general, ni con el magistrado, por más que la retórica, el arte militar y la jurisprudencia tengan estrechas relaciones con la política. Por cima de la retórica hay una ciencia maestra, que decide si debe emplearse la fuerza o la persuasión, o si es preciso abstenerse de ambas. Ésta es la ciencia del verdadero político, que, sin ser orador, manda a la retórica y se sirve de los oradores. Por cima del arte militar hay una ciencia maestra que discierne si es preciso hacer la guerra o llevar a cabo una alianza. Ésta es la ciencia del verdadero político, que, sin ser general, manda al arte militar y se sirve de los generales. Por cima de la jurisprudencia hay una ciencia maestra que prescribe lo que conviene y lo que no conviene. Ésta es la ciencia del verdadero político, que, sin ser magistrado, manda a la jurisprudencia y se sirve de los magistrados. Esta ciencia del verdadero político, semejante al arte del tejedor, reuniendo las cosas que convienen y desechando las que no convienen, forma, en interés del Estado, un verdadero tejido regio. Por lo pronto, se desembaraza de los que no pueden contraer costumbres buenas ni adquirir hábitos virtuosos, condenándolos a muerte, al destierro, a penas infamantes; y reduce a la condición de esclavos a los que se arrastran en la extrema ignorancia y abyección. Con todos los demás forma una maravillosa mezcla. Une, mediante un lazo divino y mediante lazos humanos, la fuerza, que hay necesidad de contener, a la moderación; y la moderación, que necesita ser excitada, a la fuerza. El lazo divino es la opinión verdadera y fundada en razón acerca de lo bello, de lo justo y del bien: lo cual, produciendo un efecto contrario, dulcifica las almas fuertes y da energía a las almas moderadas. Los lazos humanos son la unión de los sexos y el matrimonio. Si el matrimonio une caracteres semejantes, ligando caracteres moderados a caracteres moderados, fuertes a fuertes, resultará un doble exceso, el de la fuerza, es decir, la violencia; el de la moderación, es decir, la debilidad; un doble peligro para el Estado. Pero la ciencia del verdadero político, cruzando, por el contrario, los caracteres, casando la fuerza con la moderación, da a los Estados jefes excelentes y excelentes ciudadanos. Tal es la ciencia del verdadero político, tal es la verdadera política.

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