Ruiz de Alarcón. Los favores del mundo

Ruiz de Alarcón, J.
Los favores del mundo

Los_favores_del_mund_Cover_for_KindleD. Juan Ruiz de Alarcon nació en la provincia del Tasco, en el reino de Méjico, pero descendia de una familia natural de Alarcon, en España. En 1 622 estaba ya en Madrid y tomó parte en una comedia, obra de nueve ingenios y escrita para celebrar las victorias del marqués de Cañete contra los araucanos. En 1628 publicó el primer tomo de sus comedias, en cuya portada se intitula «fiscal del real consejo de Indias», plaza tan honrosa como lucrativa; dedicóle al público vulgar, manifestando el mas alto desprecio por el auditorio de la corte ; lo cual probaria que fué alguna vez mal tratado por el público, aunque se sentia con fuerzas bastantes para desafiarle y criticar la injusticia de su sentencia. A las ocho comedias publicadas en este tomo añadió en 163o otras doce con un prólogo, de cuya lectura aparece que el mérito de ellas era enteramente desconocido, puesto que el autor dice le costaba mucho trabajo vindicar la propiedad de no pocas comedias que habia escrito; murió en 1639 ” (Ticknor)

Su corta producción dramática no le ha impedido ser considerado uno de los grandes dramaturgos españoles, junto a Calderón de la Barca, Tirso de Molina o Lope de Vega. En “Los favores del mundo” se presenta una compleja trama amorosa: Anarda, una dama de la aristocracia castellana, se enamora de García Ruiz de Alarcón, pero ambos tienen que hacer frente a las intrigas de Juan de Luna y Julia. El amor triunfa finalmente gracias a la perseverancia de los amantes, particularmente la del varón. Sin embargo, el drama no se cierra con el matrimonio, pues el rival no renuncia a Anarda ni siquiera después de que ésta se ha casado, en contra de lo que sucedía en las comedias de Lope. Esta obra es un puente entre las comedias de enredos y las de caracteres, por las que finalmente se inclinó Ruiz de Alarcón. Y, como en todas las que salieron de su pluma, celebra la libertad del hombre de paso que defiende la omnipotencia de Dios, un problema cuyo tratamiento habría de llegar a su más alta cima con Luis de Molina, contemporáneo suyo.

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