Materia ex qua – materia in qua

De dos maneras puede darse una cosa: pudiendo ser y siendo ya de hecho o en acto. A lo primero se le llama tener la posibilidad de existir o estar en potencia, a lo segundo existir ya o estar en acto. Cualquiera de estas dos maneras de darse algo cosa puede entenderse como perteneciente a la sustancia misma de la cosa o bien como siendo algo accidental. No es lo mismo, en efecto, que Aristóteles sea sea hombre o que sea filósofo.

Tanto lo sustancial como lo accidental pueden ser vistos desde la posibilidad o potencia que en ambos radica. En el semen y el ciclo menstrual, dice Tomás de Aquino, está la posibilidad de que exista un hombre. En esas palabras, dicho sea de paso, se muestra la idea que sobre la generación tuvieron los que vivieron antes de que amaneciera la biología actual. En el hombre ya existente de hecho, por otro lado, está la de que sea patricio o cónsul romano. Si se da el nombre de materia, como viene siendo corriente en la tradición aristotélica, a lo que tiene la posibilidad de ser algo, habrá que convenir en que hay materia tanto en la sustancia como en el accidente: el semen y el ciclo menstrual con respecto al hombre y el hombre mismo con respecto al consulado. Pero no son materia en el mismo sentido, porque una cosa es serlo para la sustancia, y entonces recibe el nombre de materia ex qua, y otra serlo para el accidente, y se llamará materia in qua. Esto es debido a que de la materia prima viene la sustancia, pero el accidente se da en ésta. Para significar esto mismo se llama sujeto a lo que está en potencia con respecto al accidente y materia prima a lo que está en potencia para la sustancia. El accidente se diferencia del sujeto en que éste no es lo que es por aquél, pues ya tiene su ser completo. Es el accidente el que recibe su ser del sujeto. Así, no es el ser filósofo lo que hace que Aristóteles sea un hombre, sino que, por ser hombre Aristóteles, puede darse la filosofía.

En otras palabras: la forma da el ser a la materia prima, pero el accidente no se lo da al sujeto, aunque pueda mencionarse en ocasiones a Aristóteles llamándole el Filósofo, como hace Santo Tomás de Aquino.

Esto es lo que explica este autor en el primer capítulo de su obra De principiis naturae, caput I “Quid sint materia et forma”.

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