Sobre los elementos

A todos estos conceptos es preciso añadir el de elemento, que es, según Metafísica, V, aquella causa material de la que no hay composición anterior. No se dice, en efecto, que la rama sea elemento del árbol, porque la rama es un compuesto de otras cosas. Pero la tierra, el aire, el agua y el fuego sí son elementos, porque no se componen de otras cosas, sino que ellos son componentes de todas ellas.

Por esto da Aristóteles su definición de elemento como sigue:

“Elemento es aquello de lo que en primer lugar se compone la cosa y es en ésta y no se divide según la forma”.

La primera parte de esta definición queda ya explicada más arriba. La segunda, “es en ésta y no se divide según la forma”, muestra en primer lugar la diferencia que hay entre la materia elemental y la que se da en la composición de la sustancia. La hierba que come el caballo es materia de la carne de éste, pero la carne no se genera antes de que se corrompa la hierba, lo que no sucede con el elemento, que siempre permanece, por lo que está presente por igual en la hierba y en el caballo.

Los elementos, por último, no se dividen según la forma, sino que son lo mismo en el árbol, la piedra o el hombre, igual que las letras son las mismas en palabras distintas, variando únicamente la cantidad de ellas que entran en la composición.

Está claro, por todo esto, que en la generación y el movimiento de los entes naturales cuenta el principio más que la causa y ésta más que el elemento, como dice Averroes en su comentario al libro V de la Metafísica de Aristóteles.

(V. Tomás de Aquino, De principiis naturae, capítulo tercero)

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