La OTAN y las naciones europeas

Retrato de Kant

Czesław Miłosz dijo que los europeos de mediados del siglo XX aprendieron, casi siempre con sufrimiento y sangre, que los tratados de filosofía más abstrusos influyen tarde o temprano en su destino. A propósito de esta idea puede traerse a colación Sobre la paz perpetua, de Kant, escrita en 1795, que habría influido de forma muy profunda en los estados europeos por medio de la OTAN y también de la UE.

Hay que actuar como si la paz perpetua fuera posible, no importando que no sea real, dice Kant. Con ese fin hay que instaurar una constitución republicana, que consiste en tres principios: la preservación de la libertad de los individuos de una comunidad política en cuanto personas, la dependencia de una legislación común en cuanto súditos, y la igualdad conforme a ella en cuando ciudadanos. En síntesis: la libertad individual, el principio de legalidad y la igualdad ante la ley. Es la única forma interna de un estado que puede conducir a la paz perpetua. A ella hay que agregar otra externa: la federación de los estados entre sí.

Dicho sea de paso: si una constitución republicana es lo que dice Kant, entonces en España los verdaderos republicanos son monárquicos. Pero vayamos a lo esencial, que es algo que seguramente aprendió el filósofo prusiano en su ciudad natal, Koenisberg (Prusia), ahora Kaliningrado (Rusia) Tal vez fue observando el movimiento de mercancías en el puerto y lo que ello implicaba como llegó a pensar que la realización de estos principios en la actividad económica y comercial alejaba a los individuos de toda inclinación a la guerra.

Sobre la forma externa de los estados, o federación entre ellos para lograr la paz perpetua, parecen pronunciarse los cinco primeros artículos del Tratado de Washington, suscritos por treinta países, establecen los siguientes compromisos: 1) resolver por medios pacíficos cualquier controversia y no recurrir a la amenaza ni a la fuerza, 2) contribuir a las relaciones pacíficas y armoniosas entre estados y a reforzar las instituciones libres, estimulando la colaboración económica, 3) aumentar su capacidad individual y colectiva de resistencia a un ataque armado, 4) abrir consultas entre sí cuando alguna de las partes vea amenazada su independencia o su seguridad, y 5) se considerará que un ataque contra una cualquiera de ellas es un ataque contra todas.

Esta es la cuarta condición puesta por Kant. Las otras tres, referidas a la forma interna, es decir, la libertad individual, el principio de legalidad y la igualdad ante la ley, principios que las naciones europeas dicen defender, solamente se pueden poner en práctica si se cumple la cuarta, que, según lo dicho, no es otra que formar asociaciones supranacionales con el fin de seguir existiendo.

Las tres condiciones referidas a la forma interna son los tres principios que fundan la nación según la idea liberal. Ahora bien, ésta ha existido en Europa sólo durante períodos muy cortos. Las naciones europeas son restos de antiguos imperios y han logrado sobrevivir una vez disueltos éstos integrándose en una nueva forma imperial: la Unión Europea bajo la protección de la OTAN.

Lo cual no debe sorprender a nadie, pues es una especie de constante en la historia. Para protegerse a sí mismas de Esparta, varias ciudades griegas formaron la Liga de Delos. Atenas, que cargaba con el peso de la guerra mantenía una flota permanente de sesenta trirremes ocho meses al año para llegar en poco tiempo a cualquier lugar de conflicto.

Así suele ser: unas naciones que acuerdan defenderse mutuamente de cualquier ataque tienen que estar preparadas para hacer efectivo el acuerdo en cualquier momento.

Los cinco primeros artículos del Tratado de Washington, suscritos por treinta países, establecen los siguientes compromisos: 1) resolver por medios pacíficos cualquier controversia y no recurrir a la amenaza ni a la fuerza, 2) contribuir a las relaciones pacíficas y armoniosas entre estados y a reforzar las instituciones libres, estimulando la colaboración económica, 3) aumentar su capacidad individual y colectiva de resistencia a un ataque armado, 4) abrir consultas entre sí cuando alguna de las partes vea amenazada su independencia o su seguridad, y 5) se considerará que un ataque contra una cualquiera de ellas es un ataque contra todas.

Esto por lo que se refiere a la federación de los estados para evitar la guerra, la cuarta condición puesta por Kant. Las otras tres, la libertad individual, el principio de legalidad y la igualdad ante la ley, principios que las naciones europeas dicen defender, solamente se pueden poner en práctica si se cumple la cuarta condición, que no es otra que formar asociaciones supranacionales con el fin de seguir existiendo.

En esos tres principios se origina la nación según la idea liberal. Ahora bien, ésta ha existido en Europa sólo durante períodos muy cortos. Las naciones europeas son restos de antiguos imperios y han logrado sobrevivir una vez disueltos éstos integrándose en una nueva forma imperial: la Unión Europea bajo la protección de la OTAN.

Lo cual no debe sorprender a nadie. Para protegerse a sí mismas de Esparta, varias ciudades griegas formaron la Liga de Delos. Atenas, que cargaba con el peso de la guerra mantenía una flota permanente de sesenta trirremes ocho meses al año para llegar en poco tiempo a cualquier lugar de conflicto. Unas naciones que acuerdan defenderse mutuamente de cualquier ataque tienen que estar preparadas para hacer efectivo el acuerdo en cualquier momento.

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1 respuesta a La OTAN y las naciones europeas

  1. RDC dijo:

    La Otan, me parece a mí, básicamente sirve para recordar a los europeos que perdieron la última guerra y que son una colonia americana.

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