
Czesław Miłosz dijo que los europeos de mediados del siglo XX aprendieron, casi siempre con sufrimiento y sangre, que los tratados de filosofía más abstrusos influyen tarde o temprano en su destino. A propósito de esta idea puede traerse a colación Sobre la paz perpetua, de Kant, escrita en 1795, que habría influido de forma muy profunda en los estados europeos por medio de la OTAN y también de la UE.
Hay que actuar como si la paz perpetua fuera posible, no importando que no sea real, dice Kant. Con ese fin hay que instaurar una constitución republicana, que consiste en tres principios: la preservación de la libertad de los individuos de una comunidad política en cuanto personas, la dependencia de una legislación común en cuanto súditos, y la igualdad conforme a ella en cuando ciudadanos. En síntesis: la libertad individual, el principio de legalidad y la igualdad ante la ley. Es la única forma interna de un estado que puede conducir a la paz perpetua. A ella hay que agregar otra externa: la federación de los estados entre sí.
