Tres son las formas posibles de gobierno, dependiendo de que el mando sea de uno, de varios o de todos: si de uno, será monarquía o tiranía, si de varios aristocracia u oligarquía, y si de todos politeia o democracia, siendo bueno el primero de cada par y malo el segundo. Esto dice Aristóteles en su Política. La lógica no puede refutar esta clasificación, porque o bien hay uno o bien varios o bien todos, y nada más. Las posibilidades son tres y sólo tres.
La lógica así lo dispone, ciertamente, pero la realidad es otra, porque en ésta siempre es una oligarquía la que gobierna. Incluso cuando reinaba Luis XIV, el Rey Sol (“Yo soy el Estado”), el Vicario de Cristo en la tierra según la teología política que respaldaba el gobierno absoluto de Borbones franceses y Estuardos ingleses en contra de la doctrina del Papa de Roma, era de todo punto necesario que hubiera un nutrido grupo de ministros, intendentes reales y otros funcionarios para regir la vida de veintisiete millones de almas que entonces moraban en territorio francés. Sigue leyendo

La salud se dice en varios sentidos, tantos que no es fácil tenerlos todos en cuenta. Se dice, por ejemplo, que un hombre está sano y que un cierto clima es también sano, pero el vocablo no tiene el mismo significado en ambos casos. Al segundo se le aplica por analogía con el primero, siendo éste el analogado principal porque es el sujeto del que con toda propiedad se predica la salud o la enfermedad y del otro solamente en referencia al primero. Se habla también de salud reproductiva, salud del planeta (¿se llegará a hablar de salud del sistema solar?) o de salud digital. Durante una gran parte del siglo pasado se habló de salud del grupo biológico, salud mental, salud de la sociedad, salud de la especie, salud de la nación o salud de la raza.