El presente

Que Dios ha muerto significa para el filósofo prusiano que Europa se enfrenta a la desaparición de los valores racionales y morales que la han guiado hasta el presente. Hay todavía quien sigue fingiendo que queda algún rescoldo del fuego antiguo, pero incluso él está secretamente convencido de la extrema fragilidad de aquellos valores, aunque sigue aferrándose a ellos por ver si llena el hueco que ha quedado. Una voluntad incapaz de querer algo se ha convertido en su propio verdugo, tornándose voluntad de la nada. Un hombre se inmolaba antes al más allá religioso. Ahora dice que, habiendo sustituido ese más allá por el ideal científico, causa del derrumbamiento del anterior edificio en el interior de su conciencia, se entrega a la búsqueda de la verdad objetiva. Pretende seguir orientando hacia la verdad el afán que el creyente orientó hacia Dios. El ateo es el hombre más piadoso que hay. Es víctima de su deseo de verdad porque no puede permitirse el lujo de creer en la religión. Dios ha matado a Dios. La tradición moral y religiosa se ha suicidado. Su acta de defunción es el nihilismo del presente. Sigue leyendo

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¡Bruja!

Algunas activistas han lanzado el grito de combate: “Somos las nietas de las brujas que no pudisteis quemar”. Además, el apelativo bruja se ha oído en dos parlamentos españoles a modo de insulto. En uno se ha mencionado el vuelo sobre escoba. En ningún caso se tiene en cuenta lo que era una bruja ni lo que era la Inquisición Española. Si se conociera el papel que ésta desempeñó, se la tendría en una alta consideración, porque en realidad fue refugio y protección de las abuelas aquellas.

El Santo Oficio, que operaba en la península y los territorios de ultramar, entendía de delitos de herejía y brujería cuando así se decidió, y de otros como la bigamia, el perjurio, la violación, los abusos sobre menores, la falsificación de moneda, el contrabando de armas y caballos, etc. De ahí que muchas sentencias no tuvieran que ver con la herejía ni la brujería. Aparte de esto, muchos reos preferían los tribunales de la Inquisición a los del rey, porque eran menos intransigentes. Sigue leyendo

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Afganistán

Dos consideraciones han de hacerse sobre Afganistán, una sobre su estructura tribal, que se cierra sobre sí misma, y otra sobre su religión, que se abre al exterior. Es la diferencia entre implosión y explosión.

Para comprender la primera contamos con la visión de Churchill sobre el país, obtenida cuando estuvo allí, 1897. Dice que, salvo cuando la necesidad de sobrevivir les obliga a recoger la cosecha, las tribus pastunes siempre están combatiendo entre sí, que todo varón es a la vez guerrero, político y teólogo, que toda casa es una fortaleza y toda aldea, por más apartada que esté, está en perpetua alerta. Las familias, añade, tienen como norma la venganza y las tribus y clanes ajustan cuentas entre sí, de modo que ni una sola deuda queda sin pagar. Sigue leyendo

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Partidos y partidas

Los partidos políticos estuvieron prohibidos durante mucho tiempo, no sólo en la democracia de Atenas, sino también en los ordenamientos políticos que surgieron de las Cortes de Cádiz y, unos años antes, de la Revolución Francesa. Se entendía, con razón, que son contrarios a la democracia por serlo al interés de la nación, pues son una parte, no el todo, de la nación. Se pensaba que son sólo facciones y que sus miembros sólo podían ser facciosos. Hubo de pasar mucho tiempo hasta que se aceptó que podían representarla desde su particular ideología partidista.

Una partida es algo distinto, pues no se propone representar a nadie y actúa únicamente por interés propio. Una partida de bandoleros, por ejemplo, infringe la ley y comete crímenes con tal fin. Sigue leyendo

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Boñiga de caballo y cambio climático

l género apocalíptico siempre está con nosotros. En los comienzos tenía como motivo y pretexto la religión, y así continúa siendo en muchos lugares del planeta. En Occidente sigue manteniendo su vigor, incluso acrecentado, si bien, una vez que una parte importante del cristianismo se ha secularizado, cualquier cosa puede servir para promoverlo, poniendo ante los ojos atónitos de las gentes un sinfín de catástrofes venideras.

Hacía falta una mente calenturienta para poner el foco apocalíptico en la posta de caballo, pero sucedió a finales del siglo XIX. Sigue leyendo

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Moneda y filosofía

En consecuencia, la filosofía repite en lo esencial la religión de los dioses olímpicos. Pero hay más. Algunos sucesos que se estaban produciendo en la sociedad griega al mismo tiempo que tenían lugar en lo religioso y lo filosófico los cambios mencionados fuerzan a ampliar considerablemente el horizonte de lo que estamos tratando, pues aportan unos elementos de juicio que, junto a lo dicho sobre la mitología, proporcionan una perspectiva imprescindible para comprender adecuadamente la posición de la filosofía en relación con las demás partes de la cultura griega. Sigue leyendo

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El destino de la Moira

Resta solamente decir algunas palabras acerca del destino que a la misma Moira tocó cumplir en la evolución de la mentalidad griega. Su significado originario era el de lote o parte que se asigna a alguien o algo. En la religión olímpica dio lugar a la existencia de tres compartimentos en el universo, cada uno de los cuales había sido por igual entregado a alguno de los tres grandes dioses, con la obligación expresa de que ninguno de ellos podía usurpar el territorio asignado a otro. Como se ha advertido, era una exigencia implícita en el sistema politeísta, y no era desconocida de las gentes, como puede comprobarse en el canto XV de la Ilíada, donde Poseidón se declara humillado por haber recibido una orden de Zeus en la que le manda dejar de luchar a favor de los aqueos. Su humillación no es otra que la de recibir un mandato de un dios igual a él: Sigue leyendo

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El rey, el sabio y el filósofo

Veamos ahora con más detenimiento los dos factores que Thomson aduce, a saber, los políticos, con especial referencia a la monarquía, y los sociales, por haber accedido a una sociedad comercial, pues en ambos terrenos se produjeron cambios que ilustran sobremanera los cambios que a su vez tuvieron lugar en lo intelectual.

La transformación de las formas políticas griegas tuvo una importancia decisiva. Con anterioridad a la democracia y a la sociedad comercial había existido la monarquía, que, por su papel de relación privilegiada con la divinidad, era el centro de explicación del orden natural. Era un tipo de rey al que se atribuía la responsabilidad del transcurso del tiempo y de la sucesión de los meteoros naturales. Cuando este rey mago hacedor del tiempo desapareció, arrastró tras de sí el orden que regulaba todo lo natural. Sigue leyendo

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La Moira y la filosofía

Es difícil exagerar la importancia de la Moira, una categoría de pensamiento de la que brotaron grandes ideas que pervivieron en distintos campos de la actividad intelectual cuando ella misma ya había desaparecido. Puede decirse incluso que su influencia no se ha apagado, por más que creamos hoy habernos librado de ella. La Moira era por derecho propio el tema central del politeísmo griego.

Por exigencias lógicas, cualquier politeísmo riguroso, si ha de permanecer tal, debe concebir un universo carente de propósito definido que pueda proceder de alguna inteligencia. Menester sería que fuera una inteligencia divina, omnipotente, para ser capaz de dotar de finalidad al universo entero y al resto de los mismos dioses, pero entonces no sería un estricto politeísmo, pues esa personalidad todopoderosa estaría a un paso de eliminar al resto de las divinidades y engendrar así un monoteísmo. Pero entre los griegos no ocurrió tal cosa. Los dioses tenían repartidas las esferas de poder del mundo y a ninguno de ellos le era permitido apoderarse del plan general. Zeus, el dios que más derechos podría haber alegado para declararse único, no pasaba de ser uno más, a pesar de su título de padre de los dioses y los hombres. No podía irrumpir en la parcela de poder que sus hermanos Poseidón, el dios de las aguas, y Hades, el dios de abajo, tenían asignada y, en última instancia, se le podía si acaso reconocer como el poder máximo del momento presente del universo, pero las gentes sabían de la existencia de otros dioses, oscuros pero tan poderosos como ellos (los Titanes, Cronos. . .), a quienes pertenecía el gobierno de otros mundos futuros y había ya pertenecido el de otros áureos tiempos pretéritos. Sigue leyendo

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Mito y razón en la antigua Grecia

La filosofía no nació en Grecia como negación o abandono de la mitología, sino como especulación sobre temas tradicionales presentes en la mitología, desde otra perspectiva. La relación entre ambas no fue de oposición, como tantas veces se ha dicho. No hubo enfrentamiento entre la religión y el pensamiento racional, ni se abandonó la primera y se entró en el segundo, como si la razón fuera una entidad envolvente, a la manera del alma del mundo de que habló Plotino, en la que se puede entrar o de la que se puede salir.

Esa supuesta oposición ha sido del todo negada después de crítica de la tesis de Lévy-Bruhl, el autor que postuló la existencia de una mentalidad que llamó prelógica, aunque no irracional, anterior al pensamiento racional y diferente de él, una mentalidad que, en lugar de seguir el principio de contradicción, seguía el de participación. El empeño de Lévy-Bruhl fue el que mejor diseñó un supuesto pensamiento no racional o científico, pero fue un empeño inútil, como él mismo reconoció, dando muestras de una honradez intelectual nada común. Lévy-Bruhl fue el mejor crítico de Lévy-Bruhl. Encontró que su teoría era inadmisible y que, en consecuencia, no puede trazarse una línea que ponga el pensamiento científico racional a un lado y al otro el religioso o mítico. Sigue leyendo

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