A qué se llama “ente”

Sciendum est igitur quod, sicut in quinto MetaphysicæPhilosophus dicit, ens per se dupliciter dicitur: uno modo quod dividitur per decem genera, alio modo quod significat propositionum veritatem. Horum autem differentia est quiasecundo modo potest dici ens omne illud, de quo affirmativa propositio formari potest, etiam si illud in re nihil ponat; per quem modum privationes et negationes entia dicuntur: dicimus enim quod affirmatio est opposita negationi et quodcæcitas est in oculo. Sed primo modo non potest dici ens nisi quod aliquid in re ponit. Unde primo modo cæcitas et huiusmodi non sunt entia. Nomen igitur essentiæ non sumitur ab ente secundo modo dicto, aliqua enim hoc mododicuntur entia, quæ essentiam non habent, ut patet in privationibus; sed sumitur essentia ab ente primo modo dicto. Unde Commentator in eodem loco dicit quod ens primo modo dictum est quod significat essentiam rei.

Ha de saberse pues que, como dice el Filósofo en el libro quinto de la Metafísica, el ente se dice de dos maneras, una que lo divide en diez géneros y otra que significa la verdad de las proposiciones. La diferencia entre ambas estriba en que la segunda designa todo ente del cual pueda formarse una proposición afirmativa, aun cuando se dé el caso de que no ponga nada en la realidad; por esto las privaciones y las negaciones se llaman entes; así, decimos por ejemplo que la afirmación es opuesta a la negación y que la ceguera está en el ojo. Por el primer modo, sin embargo, no puede decirse que algo sea ente si no pone algo en la realidad, por lo que, si esto es así, la ceguera y otras cosas semejantes no son entes. Luego el nombre de esencia no se toma del nombre de ente cuando se dice según el segundo modo, pues en caso contrario habría que llamar entes a cosas que no tienen esencia, como es patente en las privaciones. Más bien habrá que tomarlo cuando se dice según el primer modo. Por esto dice el Comentador en el mismo lugar que el ente según el primer modo es el que significa la esencia de la cosa.

[Aristóteles (Metafísica, V, 7) dejó dicho en el texto mencionado que se llama ente a todo lo expresado en las diez categorías y también a lo que hace que sea verdadera una proposición. También Averroes (In metaphysicam, V, 14) distingue entre el ser expresado según las categorías y el que expresa lo verdadero. Santo Tomás secunda a ambos y distingue a su vez entre una primera acepción del ente en cuanto referido a las cosas comprendidas en los diez géneros y otra referida a todo lo que pueda ser sujeto de una proposición afirmativa. Pero añade que la primera acepción señala el compuesto de esencia y existencia, pero no la segunda, pues con ella se indica algo que carece de esencia, como la negación o la ceguera. Luego el nombre “esencia” debe tomarse de aquella acepción y no de ésta.

Siendo verdadaderas las dos proposiciones siguientes: “la negación se opone a la afirmación”, y “la ceguera está en el ojo”, no se refiere ninguna de ellas a cosa alguna real, porque ni la negación ni la ceguera pertenecen a la realidad de las cosas existentes.]

(Tomás de Aquino, De ente et essentia, cap. I)

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