Este archivo reúne el conjunto de los artículos publicados en este blog. En él se ordenan, por fechas, los trabajos dedicados a la filosofía, la historia, la religión, la antropología, la vida política y otras cuestiones de la cultura.
Puede recorrerse cronológicamente o utilizar las categorías y etiquetas para seguir un problema, un autor o una disciplina determinada. Es, en cierto modo, el lugar donde se conserva la continuidad del trabajo: las páginas ya escritas, las preguntas que regresan y los distintos caminos de una misma reflexión.
El texto expone la causalidad desde una perspectiva ontológica, distinguiéndola de la condición, la ocasión y la razón lógica. Define la causa como principio positivo del que algo procede con dependencia en el ser, y desarrolla las nociones de causa material, formal y ejemplar.
El texto expone la subsistencia como determinación positiva de la sustancia singular, distinta de la singularidad, de la existencia y del accidente. Frente a las interpretaciones negativas o modales, se afirma su carácter de modo sustancial que termina la naturaleza y constituye el supuesto.
Se expone la estructura de sustancia y accidentes como fundamento del movimiento accidental en los entes finitos. La sustancia aparece como principio potencial y los accidentes como principios actualizadores, unidos no por composición sustancial, sino por inhesión en el sujeto.
El texto expone la composición de materia y forma en los entes particulares. A partir de la distinción entre lo común específico y lo singular individual, se muestra que todo individuo corpóreo incluye un principio determinante, la forma, y un principio de determinabilidad e individuación, la materia.
Cuando un pueblo empieza a gozar de mejores condiciones de vida, su horizonte de expectativas se expande. Ya no se conforma con la mera supervivencia; aspira a derechos, participación y una mayor prosperidad
El texto expone la necesidad de distinguir sustancia y accidentes para explicar el cambio natural. Frente a las insuficiencias del racionalismo y del empirismo, se afirma que el sujeto permanece en su identidad sustancial mientras recibe o pierde determinaciones accidentales.
El texto expone cómo la tesis occamista de la intuición debilitó las composiciones metafísicas clásicas y abrió dos itinerarios modernos: el racionalismo, centrado en la sustancia, y el empirismo, orientado hacia los accidentes y el fenómeno. La conclusión defiende una comprensión equilibrada de sustancia y accidentes.
El texto examina el problema ontológico del cambio en los entes naturales, mostrando que el devenir no elimina la identidad del sujeto que cambia. Frente a Heráclito y Parménides, se explica el movimiento como tránsito entre el todavía no y el ya, dentro de una misma realidad sustancial.
El texto expone la estructura hilemórfica del ente finito, mostrando que materia y forma no son sustancias independientes, sino principios correlativos. La forma especifica y actualiza; la materia recibe, individualiza y permanece como potencia. Desde esta doctrina se critican las interpretaciones monistas y trialistas de la constitución humana.
El texto analiza el materialismo y el espiritualismo como dos posturas ontológicas insuficientes. A partir de González Álvarez, se muestra que ambas reducen la realidad a un solo principio: la materia o el espíritu. Frente a estos extremos, se defiende la necesidad de comprender la estructura del ente finito desde la composición de materia y…
Este texto presenta una glosa académica del pensamiento de González Álvarez sobre la limitación temporal de los entes particulares. A partir de la relación entre especie, individuo, materia y forma, se explica cómo la composición esencial permite comprender la multiplicidad de los singulares y su finitud en el tiempo.
La ontología de Aristóteles aborda la unidad del ente sensible desde su carácter dinámico: aquello que es se halla siempre atravesado por la potencia de no ser. La esencia, tò tí ên eînai, emerge así como principio de inteligibilidad y fundamento de la unidad, al ordenar la composición de materia y forma sin anular el…
El ente finito se define por la unidad de esencia y existencia, no como partes, sino como co-principios de potencia y acto. Esta estructura explica su contingencia, limitación y dependencia, y se revela como su constitutivo formal frente a interpretaciones que privilegian la mutabilidad, la duración o la relación causal.
La distinción entre esencia y existencia es una idea central de la metafísica clásica. Este texto explica de forma clara cómo ambos principios se relacionan en el ente finito, por qué no son idénticos y qué papel cumplen en la filosofía de inspiración tomista
Las propiedades trascendentales expresan el ente bajo diversos aspectos sin añadirle nada real: cosa, algo, uno, verdadero y bueno. Entre ellas, la unidad revela la indivisión del ser y conduce al problema de la individuación, resuelto en la tradición mediante la noción de materia signata, que explica la distinción numérica de los entes dentro de…
La sustancia primera se caracteriza por su singularidad e incomunicabilidad, que no pueden explicarse por la existencia, sino por un principio interno: la materia signata. Este principio de singularización, en correlación con la forma, permite comprender cómo una esencia se determina como “este ente” y cómo se multiplican los individuos dentro de una misma especie.
El ente finito se comprende adecuadamente sólo si se reconoce en él una composición de esencia y existencia: por una parte, participa de la perfección del ser; por otra, la realiza según una medida propia que introduce diversidad y límite. Esta estructura explica simultáneamente su individualidad, su finitud y su carácter causado, mostrando que existir…
La ontología aristotélica aborda la unidad del ente sensible no como dato inmediato, sino como problema: aquello que es, en cuanto sometido al devenir, exige ser comprendido desde un principio que funde su identidad. Este principio es la esencia —el *tò tí ên eînai*—, entendida como aquello que hace que cada cosa sea lo que…
Este artículo final formula una teoría tomista de la inmigración como cuestión de justicia política, articulando dos exigencias inseparables: la dignidad del extranjero y la primacía del bien común. Frente a las polarizaciones contemporáneas, se propone un marco normativo fundado en la ley natural, la integración gradual y la prudencia política, capaz de orientar la…
Este artículo ofrece una síntesis tomista tras el análisis crítico de las principales corrientes políticas modernas, mostrando cómo los principios permanentes —dignidad humana, primacía del bien común y prudencia— permiten integrar los aciertos parciales de la modernidad sin asumir sus aporías. A partir de la distinción entre principios universales y determinaciones históricas, se proponen criterios…
Examen crítico del decisionismo político de Carl Schmitt como la antítesis más radical del tomismo en la cuestión migratoria. Frente a la reducción de lo político a la distinción amigo/enemigo y a la absolutización de la soberanía en el estado de excepción, se sostiene que la inmigración no puede concebirse como amenaza existencial, sino como…
El comunitarismo contemporáneo comparte con el tomismo la afirmación de que el ser humano solo se comprende plenamente dentro de tradiciones y comunidades concretas. Esta coincidencia permite iluminar la inmigración no como un mero movimiento individual, sino como un encuentro entre formas de vida. Sin embargo, la ausencia en el comunitarismo de una metafísica del…
Análisis crítico del cosmopolitismo moderno aplicado a la inmigración, mostrando que, aunque introduce una afirmación valiosa de la dignidad humana universal y una crítica legítima a los límites morales del Estado-nación, incurre en una aporía fundamental al disolver las mediaciones políticas concretas en una universalidad abstracta. A partir de Kant y Habermas, y en contraste…