Este archivo reúne el conjunto de los artículos publicados en este blog. En él se ordenan, por fechas, los trabajos dedicados a la filosofía, la historia, la religión, la antropología, la vida política y otras cuestiones de la cultura.
Puede recorrerse cronológicamente o utilizar las categorías y etiquetas para seguir un problema, un autor o una disciplina determinada. Es, en cierto modo, el lugar donde se conserva la continuidad del trabajo: las páginas ya escritas, las preguntas que regresan y los distintos caminos de una misma reflexión.
El texto expone la necesidad de distinguir sustancia y accidentes para explicar el cambio natural. Frente a las insuficiencias del racionalismo y del empirismo, se afirma que el sujeto permanece en su identidad sustancial mientras recibe o pierde determinaciones accidentales.
El texto expone cómo la tesis occamista de la intuición debilitó las composiciones metafísicas clásicas y abrió dos itinerarios modernos: el racionalismo, centrado en la sustancia, y el empirismo, orientado hacia los accidentes y el fenómeno. La conclusión defiende una comprensión equilibrada de sustancia y accidentes.
El texto examina el problema ontológico del cambio en los entes naturales, mostrando que el devenir no elimina la identidad del sujeto que cambia. Frente a Heráclito y Parménides, se explica el movimiento como tránsito entre el todavía no y el ya, dentro de una misma realidad sustancial.
El texto expone la estructura hilemórfica del ente finito, mostrando que materia y forma no son sustancias independientes, sino principios correlativos. La forma especifica y actualiza; la materia recibe, individualiza y permanece como potencia. Desde esta doctrina se critican las interpretaciones monistas y trialistas de la constitución humana.
El texto analiza el materialismo y el espiritualismo como dos posturas ontológicas insuficientes. A partir de González Álvarez, se muestra que ambas reducen la realidad a un solo principio: la materia o el espíritu. Frente a estos extremos, se defiende la necesidad de comprender la estructura del ente finito desde la composición de materia y…
Este texto presenta una glosa académica del pensamiento de González Álvarez sobre la limitación temporal de los entes particulares. A partir de la relación entre especie, individuo, materia y forma, se explica cómo la composición esencial permite comprender la multiplicidad de los singulares y su finitud en el tiempo.
La ontología de Aristóteles aborda la unidad del ente sensible desde su carácter dinámico: aquello que es se halla siempre atravesado por la potencia de no ser. La esencia, tò tí ên eînai, emerge así como principio de inteligibilidad y fundamento de la unidad, al ordenar la composición de materia y forma sin anular el…
El ente finito se define por la unidad de esencia y existencia, no como partes, sino como co-principios de potencia y acto. Esta estructura explica su contingencia, limitación y dependencia, y se revela como su constitutivo formal frente a interpretaciones que privilegian la mutabilidad, la duración o la relación causal.
La distinción entre esencia y existencia es una idea central de la metafísica clásica. Este texto explica de forma clara cómo ambos principios se relacionan en el ente finito, por qué no son idénticos y qué papel cumplen en la filosofía de inspiración tomista
Las propiedades trascendentales expresan el ente bajo diversos aspectos sin añadirle nada real: cosa, algo, uno, verdadero y bueno. Entre ellas, la unidad revela la indivisión del ser y conduce al problema de la individuación, resuelto en la tradición mediante la noción de materia signata, que explica la distinción numérica de los entes dentro de…
La sustancia primera se caracteriza por su singularidad e incomunicabilidad, que no pueden explicarse por la existencia, sino por un principio interno: la materia signata. Este principio de singularización, en correlación con la forma, permite comprender cómo una esencia se determina como “este ente” y cómo se multiplican los individuos dentro de una misma especie.
El ente finito se comprende adecuadamente sólo si se reconoce en él una composición de esencia y existencia: por una parte, participa de la perfección del ser; por otra, la realiza según una medida propia que introduce diversidad y límite. Esta estructura explica simultáneamente su individualidad, su finitud y su carácter causado, mostrando que existir…
La ontología aristotélica aborda la unidad del ente sensible no como dato inmediato, sino como problema: aquello que es, en cuanto sometido al devenir, exige ser comprendido desde un principio que funde su identidad. Este principio es la esencia —el *tò tí ên eînai*—, entendida como aquello que hace que cada cosa sea lo que…