El ángel simplemente es.
El hombre llega a ser.
Porque posee cuerpo, vive entre el acto y la potencia, entre lo que ya es y lo que todavía podría llegar a ser. Porque no es lo que es. El hombre es lo que no es y no es lo que es. Su historia personal nace precisamente de esa apertura. Lo que parece una imperfección resulta ser la condición misma del crecimiento, de la cultura y de la libertad.