Placer y política

Ciro el Grande

La flecha que ha dejado el arco tiene que partir. Si digo que tiene que hacerlo no es porque piense que está bien o que sea conveniente que lo haga. Me refiero al impulso de la flecha una vez que se suelta la cuerda. Tiene que seguir su trayectoria, excepto si la flecha se quiebra o da contra una fuerza mayor capaz de detenerla. Valga esta advertencia como mi último comentario, por ahora, sobre Ayuso y el sentido de su flecha, que no es otro que la Moncloa.

Yo ahora vuelvo a mis cavilaciones. Cavilaciones que pretendo convertir en sondas para detectar las corrientes del fondo, dejando para otros momentos las olas y los días.

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