Se decía en la antigua Grecia que el torpedo de mar paraliza a otros animales que se aproximan a él. Así me quedo yo, fascinado y atónito, ante desatinos y desvaríos de los filósofos e ideólogos rusos que alientan esta guerra contra Ucrania y algo más. Ese estado me lleva a querer reproducir algunos de ellos, siquiera sea en esquema y a modo de boceto, con el fin de entender las ideas que albergan sus cabezas. Aquí expongo alguno de ellos.

Cuando Putin comprendió que Yanukóvich ya no era útil para desintegrar Ucrania mediante la corrupción, como había hecho en Bielorrusia, decidió hacerlo por la fuerza. Empezó notificando, entre el 20 y el 24 de febrero de 2014, unas atrocidades que Ucrania estaba cometiendo en Crimea para justificar una pronta invasión que las frenara. Eran todas falsas, pero un grupo de troles de San Petersburgo se encargó de propagarlas a los cuatro vientos. Junto a otras que vinieron después, fueron el segundo frente en la acometida militar contra Crimea.