El tiempo que pasa

Vayan estas palabras a modo de salutación al tiempo que llega, que es también el tiempo que se va. No hay un año nuevo ni un año viejo. Ambos son convenciones arbitrarias. La cifra del que ahora ha llegado, 2022, se debe a un fraile medieval que, buscando el año exacto del nacimiento de Jesús, erró el cómputo. Las palabras de este artículo puede que sean inusuales, por mencionar la ontología, que, como todo el mundo sabe, trata de averiguar qué son las cosas y cuáles existen, y provocadoras, por llevar a la fe en Dios. La argumentación que sigue va del ser del tiempo a la divinidad.

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