La ley 17/2021 de 15 de diciembre, artículo 333 bis, reconoce que los animales son seres vivos dotados de sensibilidad. Algún periódico cuyo nombre no recordaré aquí se pregunta qué sucederá ahora que las mascotas serán miembros de la familia una vez que España ha dado ese gran paso en el reconocimiento de los derechos de los animales. A esas dos notas nada más me atengo. Nuestro parlamento reconocerá algún día que es azul el cielo y salada el agua del mar, y cuando algunos diputados bajen a la playa comprobarán, con el orgullo de quien cree mandar sobre los elementos, que el agua y el cielo les obedecen.