Sé que has decidido leer a Tomás de Aquino y que para empezar has comprado la Summa contra gentiles. Como sabes que tengo afición al buey mudo y que he dedicado largas y gratas horas al estudio de algunas obras suyas, quiero hoy enviarte unas breves consideraciones sobre algo que es de tu interés. Yo las he hallado al pasar. No las echarás en saco roto, habida cuenta de que, socrático como eres, te has mostrado muchas veces convencido de que no hay tonto bueno, aforismo que tú aplicas a toda esa multitud que lucha denodadamente por el poder, entre los que, según tú, abundan ambos géneros de tontos y de malos.