El ente móvil

Todo ente perteneciente al orden natural se halla siempre abierto al tránsito de una situación a otra. La piedra puede encontrarse quieta, pero tal reposo no constituye una condición inmutable. El hombre puede estar leyendo, pero no permanece indefinidamente en ese acto. En el ámbito de la naturaleza, todo está expuesto a mutación y nada posee estabilidad absoluta. Ninguna realidad natural llega a existir sino como término de transformaciones previas, y, una vez constituida, se convierte también en principio de ulteriores modificaciones.

Los primeros pensadores advirtieron ya que la naturaleza debía entenderse como el conjunto de realidades sometidas al movimiento y a la alteración. Por eso, al intentar explicarla, dirigieron su atención al problema del cambio. Esta perspectiva se distancia notablemente de la mirada ordinaria, para la cual las cosas aparecen simplemente como lo que son, mientras que la mutación parece añadirse a ellas desde fuera.

Para la conciencia común, ser joven y ser viejo son determinaciones distintas; por ello, cada individuo sería joven o viejo. Resulta evidente, desde esa perspectiva, que la juventud difiere radicalmente de la vejez, e incluso que ambas se excluyen, pues nadie puede ser joven y viejo al mismo tiempo y bajo el mismo respecto. Pero esto ocurre porque el hombre común no se interroga acerca de qué significa envejecer. Si lo hiciera, advertiría que envejecer consiste precisamente en no ser todavía viejo y, simultáneamente, en dejar de ser joven. Comprendería entonces que el envejecimiento no es la posesión separada de uno u otro estado, sino un tránsito en el que el sujeto no se encuentra plenamente instalado en ninguno de los dos extremos. Tal vez concluiría, además, que lo que es —lo joven— debe contener de algún modo aquello que aún no es —lo viejo—. Y si esa posibilidad le causara extrañeza, estaría ya entrando en el terreno de la filosofía, pues, como enseña Aristóteles, el filosofar nace del asombro ante aquello que, siendo ordinario, resulta profundamente admirable.

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