De la maternidad subrogada y algún otro grave asunto

Lo primero que llegó a mis oídos fue que la madre había concebido un niño en el vientre de otra mujer con un óvulo propio y esperma de su propio hijo. Yo pensé en Edipo -esposo de su madre, hermano de sus hijos, etc.- y el aviso de Tiresias, el adivino ciego que veía mejor que él: “no quieras saber quién eres”.

La biotecnología, sin embargo, puede haber superado a Sófocles y haber hecho del parentesco algo más intrincado y terrible. Cuando supe que en este caso no había sido así, pues la madre no había puesto su propio material genético para engendrar a la criatura, no dejé de sentir cierta inquietud, porque estoy seguro de que han sucedido muchos casos de los que no tenemos noticia, de aquellos que ponían espanto en el ánimo de los atenienses antiguos.

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