No abrigo intención alguna de quitar brillo a la festividad de la Epifanía del Señor, llamada también de los Reyes Magos. No haría nada que pudiera borrar la sonrisa de los labios de un niño o atenuar el brillo de su mirada. Mi intención es mostrar otro aspecto de la tradición católica.
La noticia que tenemos sobre los tres Reyes Magos visitando al Niño Jesús en Belén viene sólo en Mateo 2, 1-12, donde no se dice que fueran reyes ni que fueran tres, sino solamente que “unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén”. Averiguar que tampoco eran magos requiere detenerse un tanto.