Igual que lo saco lo quemo

Pedro Sáncez

Fue un exponente castizo de dualidad moral, lo que es igual que inmoralidad que hace ostentación de sí misma. Uno de tantos, a decir verdad. Era un individuo de Huelva, aunque alguien me ha dicho que de Málaga. Eso no importa mucho, porque pertenece a una especie muy extendida y pudo ser de cualquier sitio.

El sujeto había cobrado afición a la quema de imágenes religiosas durante la Guerra Civil, mas hete aquí que, al finalizar ésta, un correligionario suyo pudo ver que era uno de los porteadores de las andas de un santo cuya imagen había reducido a cenizas un año o dos antes. El compadre, extrañado, se lo recriminó, y él respondió: “No te confundas conmigo, que igual que lo saco lo quemo”.

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