Rusia es seguramente el país más activo en el ciberespacio. Resulta casi imposible saber el éxito que obtiene con ello, pero el hecho de que su presencia en el quinto dominio en forma de guerra de información sea tan persistente tiene que deberse a grandes ganancias políticas que se irán descubriendo con el paso del tiempo. Esta clase de guerra es negada cuando hay indicios de ella, lo que no es otra cosa que tratar de poner una valla a una posible escalada que pudiera desembocar en enfrentamientos armados. Biden ya advirtió de esta posibilidad, pero parece que sus adversarios del Kremlin no lo han creído.