Las naciones europeas han puesto todo su empeño en liquidarse unas a otras durante demasiado tiempo. Un ejemplo: después de más de cien años de guerra entre mediados del siglo XVI y mediados del XVII, una vez que comprobaron que no podían destruirse, acordaron la Paz de Westfalia, de donde surgió un orden que consistía en vigilarse unas a otras para evitar que ninguna se alzara con la hegemonía sobre las demás. En realidad, seguían estando en guerra, si, como advirtió Hobbes, guerra no es batalla, sino disposición a batallar cuando no hay garantía de paz. Tampoco un día nublado tiene que ser un día de lluvia, sino de amenaza de lluvia.
Ucrania
Iván Ilyin

La confusión entre lo que es y no es filosofía dura no menos de trescientos años. En 1843 Balmes ya se lamentaba de que, habiendo habido una época en que la filosofía tenía un contenido propio, hacía ya un siglo que su savia se estaba deslizando por todas partes, originando una filosofía política, otra cultural, otra del mundo, otra artística, otra de todo. ¿Fue Iván Ilyin un filósofo? En el sentido que deploraba Balmes, sí. ¿Quién fue Iván Ilyin?
Fue el hombre elegido como guía por el más grande oligarca de Rusia, Putin. Nacido en Moscú en 1883, había muerto oscuro y olvidado en Suiza en 1954. Putin ordenó un nuevo entierro de su cadáver el año 2005 en un monasterio donde se habían incinerado miles de cadáveres de rusos ejecutados durante los años 1937-1938, los del Gran Terror de Stalin. En 2006 reclamó sus papeles personales, que se guardaban en la Universidad Estatal de Michigan. En esa época lo citaba con profusión en sus discursos en la Duma, discursos que él mismo redactaba. Utilizaba sus ideas para explicar que Rusia tenía que conquistar Ucrania y desbaratar la Unión Europea. Era su máxima autoridad en cosas del pensamiento y la historia, como él mismo decía cuando se le preguntaba.
Dugin

Se ha elevado a Dugin a la condición de filósofo. Si eso fuera un error, porque él no fuera efectivamente un filósofo, sino un ideólogo, sólo sería un error corriente, porque hoy todo ideólogo pasa por filósofo. También se le ha elevado a la condición de cerebro pensante de Putin. Eso ya no es corriente. Habría que dilucidar si Putin tiene necesidad de un filósofo, o de un ideólogo, que le dé pensadas las cosas que él se trae entre manos. Y parece que sí, pues en cierto momento tuvo que recurrir a conceptos con los que revestir sus acciones.
Son dos cosas que yo no veo con claridad: la primera, si Dugin es en verdad un filósofo y, en caso de serlo, qué clase de filósofo es, y la segunda, qué ideas se le han metido a Putin en la cabeza, procedan de donde procedan. Como es un asunto algo enrevesado y largo, habrá que ir por partes.
Ucrania entre dos estados depredadores

Dos imperios han tratado de apoderarse de Ucrania en el siglo XX, el soviético y el nazi. Son dos especies de un mismo género, el socialismo, como vio con suma lucidez Vasili Grossman en Vida y destino: pese a que el segundo era odiado y la humanidad miraba con esperanza en dirección a Estalingrado, ambos eran un Estado de Partido, controlaban la producción y se apoderaban de ella, apelaban al trabajo y al nacionalismo (en Rusia con el “socialismo en un solo país”), creían que sólo el Partido y su jefe expresan la voluntad de la nación, etc. Cada uno era espejo del otro. Eran lo mismo y los dos quisieron Ucrania. Dos imperios que entendieron la política como depredación de lo que hubiera más allá de sus fronteras o dentro de ellas.
Primero fue Stalin, bajo cuyo poder la Unión Soviética era un proyecto imperial depredador. No teniendo propiedades territoriales fuera de sus fronteras, trató a Ucrania como una colonia al servicio exclusivo de la metrópoli, obligándole a entregar toda su producción agrícola. Entre tres y cuatro millones de personas murieron de hambre.
La desnazificación de Ucrania
Es el ser de los occidentales lo que constituye una manifiesta amenaza para el Imperio Euroasiático
Ucrania no es Rusia

Putin ha dicho en varias ocasiones que Ucrania es una invención bolchevique, una invención de Lenin en particular después de la revolución de 1917, pero que su pueblo siempre se ha considerado ruso y ortodoxo “antes del siglo XVII y después también”. Afirma que, puesto que Lenin detestaba el nacionalismo zarista, cárcel de pueblos, según él, creía que Ucrania no era rusa, sino una nación aparte, aunque en ella hubiera minorías rusas. Esta doctrina era una bomba de relojería, agregó Putin en enero de 2016. Lenin había arruinado la estabilidad del Estado Ruso por conceder rango jurídico a Ucrania y a las demás repúblicas soviéticas. Completaba el argumento histórico con el expansionismo de la OTAN. Un expansionismo que, según su idea, había abarcado suelo ruso en Ucrania, dado que esta nación siempre ha sido parte de Rusia.
¿Qué es Rusia?
A mediados del siglo XVII hicieron esta pregunta a un ministro del zar Alejandro. Respondió que es un Estado que se expande hacia los cuatro puntos cardinales. Es una figura que no conoce límites, una figura sin contornos cuya misión es no detenerse nunca. Es su razón de ser. Su única frontera natural es el Ártico. Comenzó en el Rus de Kiev, actual capital de Ucrania, como una federación de tribus eslavas que perduró entre los siglos IX y XIII, llegando ya entonces hasta el Báltico, el mar Negro, las fuentes del Vístula y la península de Tamán. De aquel Rus procede el nombre de Rusia.
Se extendió durante siglos. Llegó a la frontera china y allí se detuvo. Llegó al Pacífico y lo sobrepasó, hasta Alaska, deteniéndose también en la frontera japonesa. Entre mediados del siglo XVI y principios del XX incorporó cada año un territorio superior al de algunos Estados europeos. Chaadaev, un crítico ruso, dijo que para que se les tomara en serio habían tenido que extenderse desde el estrecho de Behring hasta el río Odra.
Rusia es Europa, pero no lo es como el resto de las naciones europeas. No tiene fundamento étnico alguno, ni lingüístico. Uno de sus zares más importantes, Catalina la Grande, era alemana, uno de sus más importantes poetas, Pushkin, era negro, Estalin era georgiano y en la Federación Rusa actual se hablan más de cuarenta idiomas.
Ucrania
Los pueblos de la península europea de Eurasia se convirtieron en potencias estatales y dominaron todas las regiones del planeta después de que las exploraciones y conquistas de España y Portugal transmitieran por primera vez al mundo las ideas, técnicas, formas de gobierno, religión, lengua, etc., propias del subcontinente.
El dominio del planeta por las potencias europeas acabó a mediados del siglo XX, cuando los Estados Unidos de Norteamérica se alzaron como primera potencia mundial y como árbitro de las relaciones políticas euroasiáticas después de la Segunda Guerra Mundial, con la rivalidad de la la Unión Soviética. El Imperio de Roma había desempeñado antes una función igual, pero en una escala reducida. La escala es ahora el globo terráqueo. Pero el terreno de juego del poder mundial sigue estando en Eurasia, no sólo porque en Europa se concentra todavía una parte importante del poder económico y político mundial, sino porque en la parte oriental del continente está surgiendo una potencia dominante: China.