Iván Ilyin

Iván Ilyin

La confusión entre lo que es y no es filosofía dura no menos de trescientos años. En 1843 Balmes ya se lamentaba de que, habiendo habido una época en que la filosofía tenía un contenido propio, hacía ya un siglo que su savia se estaba deslizando por todas partes, originando una filosofía política, otra cultural, otra del mundo, otra artística, otra de todo. ¿Fue Iván Ilyin un filósofo? En el sentido que deploraba Balmes, sí. ¿Quién fue Iván Ilyin?

Fue el hombre elegido como guía por el más grande oligarca de Rusia, Putin. Nacido en Moscú en 1883, había muerto oscuro y olvidado en Suiza en 1954. Putin ordenó un nuevo entierro de su cadáver el año 2005 en un monasterio donde se habían incinerado miles de cadáveres de rusos ejecutados durante los años 1937-1938, los del Gran Terror de Stalin. En 2006 reclamó sus papeles personales, que se guardaban en la Universidad Estatal de Michigan. En esa época lo citaba con profusión en sus discursos en la Duma, discursos que él mismo redactaba. Utilizaba sus ideas para explicar que Rusia tenía que conquistar Ucrania y desbaratar la Unión Europea. Era su máxima autoridad en cosas del pensamiento y la historia, como él mismo decía cuando se le preguntaba.

Los demás siguieron su ejemplo. Surkov adaptó las ideas de Ilyin a la prensa, la radio y la televisión. Medvédev aconsejó que los jóvenes leyeran su obra. El partido comunista también decía seguirla. Los gobernadores regionales lo respetaban como gran filósofo. El Kremlin regaló a todos los funcionarios rusos sus obras políticas. El año 2017, aniversario de la revolución rusa, la televisión habló de él como de una gran autoridad intelectual.

¿Cuál era el pensamiento de Ilyin? ¿Cuál su sistema filosófico? Más o menos, el siguiente:

En el principio existía solamente la Totalidad Única, Dios. Totalidad que fue destrozada por el propio Dios cuando, cediendo a una emoción sensible, creó el mundo, liberando el perverso impulso sensual, dando paso a los hombres, seres individuales regidos por el sexo, desgajados de la Totalidad. Dios se equivocó. Nos abandonó al relativismo moral y espiritual. Ningún teólogo podría justificar esta existencia empírica.

Ilyin condena a Dios y salva a la filosofía, o, mejor, se salva a sí mismo, porque él ha sido capaz de conservar la visión original de la Totalidad. A continuación, señala la senda que ha de seguirse para recuperarla. Lo divino ha de ser redimido y esa carga debe recaer sobre los hombros de hombres capaces de comprender cómo y en qué consiste la realidad. Hombres que serán la ley, la justicia, todo el poder, y cuyo fin será redimir este mundo.

Lo primero debería ser que dejáramos de existir como individuos, porque el mal tiene su comienzo donde se inicia la persona. De ahí el desprecio que sentía por las clases medias, que han hecho de su vida privada la causa de la descomposición del mundo y el alejamiento de Dios. El progreso social en el bienestar que predican estas clases es lo más cercano al mal absoluto.

Pero no todo está perdido. Rusia es una excepción, añade el filósofo de Putin. Rusia es inocente y pura, aunque el mundo no lo percibe. Rusia es una criatura virginal. Ella no ha salido del Jardín del Edén, así que no ha cometido pecado. A cualquier lugar que llegue extenderá su manto y creará una cálida unión fraternal. Dicho sea de paso: hablar de Ucrania es declararse enemigo irreconciliable de Rusia, porque Ucrania es Rusia.

Dios creó el mundo por un error, pero, sin que sepamos cómo ni por qué, Rusia permaneció en la eternidad increada, por lo que, siempre la misma, está libre de los sucesos del tiempo. Si algo altera su estabilidad es por alguna acometida que viene del exterior. Su necesidad de defenderse la lleva inexorablemente a extenderse. Ella lo hace todo bien. El mal procede de otros, sobre todo de Europa.

Hay mucho más, como puede adivinarse. Pero sean suficientes estas ideas germinales del sistema de este autor.

Lector: si has leído o estudiado a Aristóteles, santo Tomás de Aquino o Kant, sé indulgente; concede a Ilyin el título de filósofo, a sus aprendices el de amantes de la filosofía y a Putin el de hombre inspirado por un gran pensador. No perderás nada con ello. Al contrario, podría ganar mucho si, movido por la admiración y pasmo que producen estas cosas, dedicas parte de tu tiempo a entenderlas.

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