4. El extranjero ante la ley

Tras haber establecido la concepción tomista de la comunidad política, de la ley y del bien común, corresponde ahora abordar directamente el estatuto del extranjero en la doctrina de Santo Tomás de Aquino. El presente artículo constituye el eje central de esta indagación, pues permite comprobar si el tomismo ofrece criterios sustantivos para pensar la inmigración o si, por el contrario, se limita a presupuestos históricos hoy irrelevantes.

La tesis que creo acertada es que santo Tomás elabora una doctrina coherente y articulada sobre el extranjero, integrada orgánicamente en su teoría de la ley y de la justicia política. Aunque no aborda la inmigración como fenómeno moderno, sus distinciones conceptuales poseen una notable fecundidad normativa. El texto fundamental para este análisis es la Summa Theologiae, I–II, q. 105, a. 3, donde el Aquinate comenta la legislación mosaica relativa a los extranjeros.

La cuestión 105 se inserta en el tratado de la ley y tiene por objeto examinar la racionalidad de las disposiciones judiciales del Antiguo Testamento. Tomás no se limita a una lectura teológica o simbólica, sino que analiza dichas normas desde una perspectiva política y prudencial. En este contexto, la regulación del extranjero adquiere una importancia decisiva, pues afecta directamente a la composición del pueblo y a la estabilidad del orden común.

El punto de partida es significativo: la ley positiva, en cuanto ordena una comunidad histórica concreta, debe atender a las condiciones reales de la convivencia política. El tratamiento del extranjero no se funda, por tanto, en prejuicios identitarios ni en exclusiones arbitrarias, sino en una consideración racional del bien común.

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La petición del voto útil

He oído una larga entrevista a un prócer del partido que aspira a gobernar. Ni una sola propuesta, ni una sola referencia a lo que tienen decidido hacer o piensan que debe hacerse desde los poderes de la nación. Solamente apelaciones al voto útil para expulsar al que ahora los ocupa. Con ese fin negativo se convoca a los moderados que votan al PSOE y a los que votan a VOX, que, dicen ellos, son votos suyos, como si el voto no fuera del votante.

Ya lo hizo Pablo Casado el año 2019 queriendo absorber a Ciudadanos y a VOX.

¿Es esto moral? ¿Acaso no debería un partido político exponer sus principios y exhortar a que se vote en conciencia, es decir, comparando los principios del votante con los del partido?

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