Cómo ser un tirano
Lo propio del Estado
La virtud o potencia propia de un régimen político no es la justicia, la felicidad de los súbditos, el bien común, ni ninguna otra cosa parecida a éstas, que son más bien virtudes morales propias de los individuos o situaciones vitales adquiridas con el propio esfuerzo. Una consideración especial merece quizá el bien común. Si se entiende como paz social, es decir, como aquella situación en que cada persona puede dedicarse a sus actividades sin temor de ser molestado, entonces sí puede considerarse como efecto propio de la virtud del Estado.