A Francisco de Vitoria, nacido entre los años 1483 y 1483 y fallecido el 1546, se debe el impulso principal por la restauración de la Escolástica. Mientras vivió no publicó una sola obra. Las que hoy conocemos son apuntes que sus alumnos tomaban en clase. Se llaman “relecciones”, un nombre que equivale a “relecturas”. Destacan las denominadas De indis, sobre la conquista de las Indias, De potestate civili, sobre el derecho público, y De potestate Papae et Concilii, sobre la relación entre el Papa y los Concilios. A estas tres principales relecciones se debe el que la fama de Vitoria fuera más allá de nuestras fronteras.
Política
Regir el Estado correctamente es practicar la virtud de la prudencia política
La nación política
La Idea de Nación política
El curso del nacimiento de una Nación política se parece al curso de la constitución del Cuerpo Místico de Cristo. En palabras del Apóstol San Pablo: «ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús» (Gálatas 3, 28). De un modo semejante, pudo decir Danton cuando se instauró la Nación francesa algo como: “ya no hay normandos, ni corsos, ni burgundios, ni galos, pues somos todos franceses”. También cuando se instauró la Nación española: “ya no hay castellanos, catalanes o navarros, sino solo españoles”. Así se traslucía en la Constitución del 12. En cierto modo lo dejó dicho también el poeta portugués Luís Vaz de Camões o Camoens (1524 – 1580): “portugueses y castellanos, todos españoles”.
Materialismo histórico
1. El Prefacio de 1859
El materialismo histórico es la teoría en que Marx expone el motor que mueve las sociedades, para lo cual distingue en éstas varios sectores y atribuye a algunos de ellos un papel preponderante sobre los demás. El texto donde se expone la teoría es el Prefacio de 1.859 a la Crítica de la Economía Política. Empieza así:
En la producción social de su existencia, los hombres establecen determinadas relaciones, necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a un determinado estadio evolutivo de sus fuerzas productivas materiales. La totalidad de esas relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la cual se alza un edificio jurídico y político, ya a la cual corresponden determinadas formas de conciencia social [1].
Es útil representarse el contenido de estas líneas según la metáfora arquitectónica a que ellas mismas aluden:
Marx: el fetichismo de la mercancía
1. Valor de uso
Que haya oscuridad y misterio en las obras de sus manos es algo desconocido habitualmente para los propios hombres, pero es asimismo algo habitual en ellos. En su trato con la naturaleza producen cosas de una utilidad inmediata que saben apreciar sin vacilaciones. Humanizan lo natural y, así transformado, lo convierten en objeto de uso. No hay otra alternativa para ellos si pretenden satisfacer sus necesidades, cualesquiera que sean. Si solamente existiera uno de ellos, consumiría los bienes que produjera él mismo. En éstos no habría nada oculto para él. Robinson Crusoe en su isla lleva a cabo diversos trabajos: caza, pesca, construye herramientas, fabrica muebles, etc. Todos son más o menos útiles, sea para su supervivencia o sea para su distracción. Las actividades son distintas, pero Robinson es uno. Nada hay de extraño en todo ello. Algunos le cuestan más esfuerzo que otros, dependiendo de su destreza o de la resistencia que le opone la naturaleza, pero no son un obstáculo para que lleve la cuenta del trabajo que emplea en hacer cada cosa, de los bienes de uso producidos, de las funciones asignadas a cada herramienta, etc. La sola existencia de un inventario así muestra a las claras su situación. Su trabajo es privado y su consumo también lo es. La relación entre ambos es, además, directa. ¿Qué enigma podría ocultarse tras ella?
Mística y utopía
San Bernardo de Claraval (1091 – 1153), llamado doctor melifluus por su elocuencia, que predicó la segunda cruzada, fue el máximo exponente del misticismo de la abadía de San Víctor, movimiento cuyo iniciador fue Guillermo de Champeaux. Se opuso fervientemente a Abelardo.
San Bernardo utilizó la mística como un arma contra la herejía, en la cual le pareció que desemboca todo movimiento filosófico. De ahí que negara el valor de la razón y del hombre mismo, que solamente puede alzarse sobre sí en la mística y la ascesis que la precede. Inspirado en De amicitia, de Cicerón, y en el Cantar de los Cantares, pensó que la mística es el abandono total del alma en la voluntad de Dios después de haberse liberado de los vínculos corporales. El alma que llega al éxtasis, el supremo estado del proceso ascético, se disuelve en Dios como una gota de agua en el vino.
Filosofía política de Platón
I. La sociedad como un todo
La descripción del mejor de los estados va en Platón ligada a la descripción del mejor y más saludable estado del alma. La analogía es completa: la ética y la política son inseparables, si es que no son lo mismo.
Cuando un grupo social es pequeño y sencillo, la obediencia a las leyes reporta beneficios al individuo tanto como al grupo, pues no se percibe la diferencia entre obligación moral e interés común. Pero la civilización griega había dejado de ser pequeña y sencilla hacía ya bastante tiempo. Se había extendido más allá de sus fronteras, había asimilado costumbres, religiones y saberes ajenos, se había vuelto más compleja en suma. Esa expansión podía convencer a muchos de que el bandolerismo a gran escala, en el que podían incluirse las conquistas militares, o a una escala más reducida, la de los particulares o las bandas de ladrones, era beneficioso. Que la obediencia a las leyes podía convertirse en un peligro. Y que, en fin, lo bueno tiene que ser agradable para uno mismo y que el placer del fuerte es su único deber. Así se resolvía la diferencia entre la ley y la naturaleza.
La política según Aristóteles
Los fines de la vida ética no son suficientes para un hombre. Necesitan completarse en la vida política, necesaria para él porque no puede vivir en soledad. Todo hombre nace en alguna clase de comunidad.
1) Clases de comunidad humana
La más antigua y sencilla de las comunidades es la familia, que existe porque un individuo no se basta a sí mismo. La familia es ante todo división del trabajo para satisfacer las necesidades cotidianas del alimento, el vestido, la crianza de los pequeños, la protección, etc. El segundo peldaño en la escala de las comunidades es la aldea, o unión de varias familias, que aparece para atender necesidades no cotidianas de la vida. La última es la pólis, o comunidad de aldeas, que no surge meramente para vivir, sino para vivir bien, porque es el único suelo en que puede arraigar una vida plenamente civilizada y autárquica. Solamente en una pólis bien ordenada pueden los mejores hombres, no las pasivas mujeres, los torpes esclavos o los artesanos y campesinos embrutecidos por el trabajo manual, alcanzar la plenitud de la vida humana.
Ciudadanía
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La filosofía
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Utopías bíblicas
a) Utopías escatológicas del Antiguo Testamento El modelo original de estas conductas fue la doctrina de los profetas del Antiguo Testamento, que abandonaron la idea de combatir el mal mediante rituales tales como sacrificios, rezos, ceremonias, procesiones, etc., y proclamaron la necesidad de que todos creyeran que son responsables de él y deben evitarlo. La … Leer más
La paz
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La utopía
Estructura general de las utopías revolucionarias
El género utópico abarca un número grande de movimientos sociales, religiosos y filosóficos, que unas veces están dirigidos a la acción política y otras no. Todos coinciden en negar el presente, pero los que desembocan en la acción política lo hacen en nombre de un futuro feliz y justo. Su plan de acción se encuadra, según ellos, en el curso de la historia general de la humanidad, que se divide en tres etapas, siguiendo la escatología judeo-cristiana:
El Estado, la violencia y el derecho
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Tiranía de las castas
Ni sustituyendo el voto universal por el de unas élites doctas -ni el gobierno de ignorantes por el de doctos- se solucionan los graves problemas de las democracias de masas. Sobre ello habla también Gustave le Bon en su Psicología de masas:
La república federal
Fue una expresión talismán: en los años de la primera república española se era partidario de la república federal o se era un criminal, un estúpido, etc. Pero cada cual entendía por "república federal" lo que se le antojaba. Así lo explica Gustave le Bon en la obra citada en la ficha anterior: